Por Hugo Gorgone
Asambleísta universitario por el Claustro docente
"La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo".
Nelson Mandela
La creación de la Universidad Provincial de Ezeiza ha sido una iniciativa feliz y sus impulsores merecen justo reconocimiento. Tanto más si consideramos que las universidades provinciales en general y la Provincia de Buenos Aires en particular no acreditan historia de su existencia, situación que seguramente obligó a esfuerzos importantes en búsqueda de consensos y argumentos suficientes para ese logro creativo.
Si bien diez años es un tiempo institucional muy breve en relación a calificadas universidades nacionales y extranjeras que transitan décadas y hasta siglos de existencia, resulta indubitable que han resultado suficientes para que la UPE se constituya en una referencia territorial para un vasto espacio bonaerense con epicentro en Ezeiza. Una década que puede resultar muy poco tiempo institucional, es también un periodo de gran esfuerzo para los integrantes de la comunidad de UPE que, liderado por su equipo de gestión, se impusieron la tarea de generar las bases del desarrollo institucional.
Su maduración se observa en la organización institucional lograda que le permite contar con órganos de gestión normalizados
que otorgan previsibilidad en el sostenimiento de las estrategias diseñadas desde los lineamientos explicitados en su propio Plan de Desarrollo Institucional. Estrategias que abarcan todos los frentes que se le reclaman a cualquier institución de Educación Superior; Enseñanza, Investigación, Desarrollo y Transferencia, Extensionismo, vínculos estrechos con la producción y los servicios.
Su impacto social es significativo y verificable en la alta preponderancia de estudiantes y graduados provenientes de familias de primera generación de universitarios. Quizá el indicador de mayor impacto. Seguramente una bisagra en las expectativas de ascenso y reconocimiento social de esas familias que encontraron en la Universidad pública provincial la herramienta adecuada para lograrlo. Persistiendo en el histórico patrón que generara los cimientos de la dinámica social argentina tan valorada por cierto a lo largo de los tiempos.
La centralidad de su oferta apoyada en las macro condiciones que impone la Terminal aeronáutica de Ezeiza posibilitó desarrollar acciones singulares con el objetivo de generar sinergias entre la Universidad, el mayor aeropuerto argentino y los sectores de producción y servicios vinculados, junto a los gobiernos locales. Inaugurando e instalando nuevos paradigmas y tendencias que impactan positivamente permitiendo abonar en el camino de la transformación del espacio circundante.
Inspirados en ofrecer expectativas, confianza y al mismo tiempo contención a miles de jóvenes que desafían el molde de una sociedad que los presenta como desinteresados y poco afectos a los esfuerzos.
Se podría enumerar la serie de logros institucionales y los impactos e indicadores en un abanico de frentes de trabajo. Y bien podrían ser motivo de sana muestra de logros para sus líderes y gestores. Sin embargo, no dejaría de ser una lista de acciones realizadas, de objetivos logrados y de correcta asignación de los recursos. La Universidad Provincial de Ezeiza, consolidada su institucionalidad, integrado un plantel docente con sentido de pertenencia, superado la etapa más dura de la pandemia covid-19 sin detener sus actividades y haciendo un tránsito acelerado pero eficiente hacia condiciones de virtualidad, enfrenta su mayor desafío: diseñar la UPE que sobre estos pilares ponga proa hacia los siguientes diez años para ofrecer a la región y la Provincia de Buenos Aires los instrumentos necesarios, actualizados y pertinentes que posibiliten sea visibilizada entre las más destacadas instituciones de educación superior.
El diseño del tiempo por venir parece una demanda que dejó de reclamarse al sistema universitario.
Sin embargo caben plantearse algunos interrogantes: ¿Quién más calificado y dotado de masa crítica que las universidades para este desafío? ¿Quién podría sino una Universidad como la UPE encargarse de ofrecer a la sociedad de su región de influencia – y más allá dado su pertenencia provincial – los instrumentos, análisis, documentos, investigaciones, técnicos, científicos, jóvenes formados y con voluntad de superación?
¿A quien sino a la UPE se le puede demandar confiadamente que contribuya al crecimiento y el desarrollo de la comunidad de su entorno?
Siendo socio calificado de los sectores de la producción y los servicios. Instalando discursos que se apoyen en nuevas tendencias. Prospectando el futuro para adelantarse a las influencias potentes de un mundo cada vez más global e interconectado. Aportando las mejores soluciones a los problemas desde los más simples, cercanos y cotidianos hasta los más complejos. Los nuevos paradigmas productivos y sociales que impone la era de la economía digital constituyen insumos y no condicionantes para que la UPE asuma el liderazgo en materia de contribución al diseño de una comunidad en sintonía con las tendencias dominantes, sin que esto signifique resignar
identidades propias de nuestra nacionalidad ni a las marcas de nuestra idiosincrasia. Transitando el delgado sendero entre ser vanguardia institucional en la era del conocimiento y mantener el compromiso de asistencia a la sociedad que la sostiene. Entre ser actor realista del entorno y sus circunstancias tan marcadas de la sofisticación tecnológica propia del mundo aeronáutico, y al mismo tiempo conviviente con los nichos de marginalidad y postergación de sectores amplios de población.
La Universidad Provincial de Ezeiza hoy tiene cimientos sólidos para imaginar un tiempo por venir que demandará mucho esfuerzo de gestión y colectivo,
para asegurar crecimiento institucional apoyado en mejora infraestructural y de equipamiento, en mayor volumen de su plantel de docentes e investigadores, en acuerdos territoriales con las gestiones locales, en alianzas con sectores de producción y servicios, en prácticas de internacionalización direccionadas y selectivas, en adopción de estándares de calidad que le permitan monitoreo de indicadores en pos de mejora continua.
La UPE es universidad pública y como tal debe ser espejo donde se reflejen las aspiraciones sociales. Habrá compromiso del entorno cuando se verifique compromiso de la institución de educación superior. Habrá buenas prácticas productivas y tecnológicas si también se observan en la Universidad. Habrá adopción de estándares de calidad si se aplican con el mismo rigor en la Universidad. Habrá motivación emprendedora en los alumnos y graduados si en la Universidad se observa una actitud emprendedora, innovadora, desafiante de los roles y moldes convencionales.
La Universidad Provincial de Ezeiza celebra en noviembre sus primeros diez años de vida institucional, pero sobre todo el inicio de una década que la coloque entre las más calificadas del universo universitario nacional.
Seguramente lo logrará si se aferra al sostenimiento de una gestión ordenada y eficiente, decidida al liderazgo de su ámbito de influencia. Si consigue sostener el compromiso del poder político de la Provincia para ampliar su sostén presupuestario. Si logra que sus graduados se conviertan en sus mejores embajadores donde sea que se inserten y trabajen. Si pone la mirada sobre el inagotable horizonte de oportunidades que ofrece su región de pertenencia y se ofrece generosa a compartir el crecimiento y desarrollo. Si es capaz de discernir adecuadamente entre las demandas que la sociedad le pide de aquellas que efectivamente necesita. Si armoniza con eficacia la tarea de gestión del conocimiento con los nuevos derechos y desafíos sociales que imponen las políticas de género, inclusión, participación. Si contribuye con rigor científico y desprovisto de intereses sectoriales al debate sobre el cambio climático, la cuestión ambiental, la ciberseguridad, la transición energética; entre otros temas que reclaman respuestas y soluciones.
Felicidades UPE por los primeros diez años de vida al servicio de su comunidad. Felicidades a los más de seis mil alumnos, 700 graduados y todos los docentes que la transitaron.
Y felicidades por comenzar el recorrido hacia otros tantos años de logros compartidos.



