- Editorial III -
EL ROL DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS EN EL TERRITORIO

La Carta Europea de Ordenación del Territorio (1993) define como TERRITORIO a la : “expresión espacial de las políticas económicas, social, cultural y ecológica de cualquier sociedad”. Disciplina científica, técnica, administrativa y acción política concebida como una práctica interdisciplinaria y global para lograr el desarrollo equilibrado de las regiones y la organización física del espacio que, seguramente, nos pone en tensión si asimilamos el “espacio” a lo temporal (moderno, atrasado, avanzado, en desarrollo) o a la concepción formal como producto de interrelaciones o como la esfera de la existencia de la multiplicidad. Para focalizar el contenido de este nuevo número, debemos identificar nuestro territorio que es: la universidad pública, la universidad provincial y el territorio de la provincia de Buenos Aires y específicamente la región conurbana y periurbana que rodea a Ezeiza.

Las universidades públicas han demostrado su capacidad para enfrentar las necesidades de la sociedad (aunque con cierta endogamia universitaria a veces) cada vez que los tiempos se lo han demandado. Mientras seguimos celebrando, todos y cada uno de los años, más de un siglo de la Reforma Universitaria de 1918 y bastante más de medio siglo de la gratuidad de la enseñanza de grado, es esperable que esta doble virtud deba sostenerse en el tiempo, pero además que puedan profundizarse otras.

Con este sustento, es posible que también la universidad publica argentina deba continuar trabajando en ampliar su paradigma: asumir una planificación de las actividades universitarias que superen lo conocido por lo académico, la extensión y la investigación integrando la gestión territorial como eje transversal que permita, de este modo, diseñar una relación pertinente entre las capacidades instaladas en cada espacio jurisdiccional acompañando las nuevas capacidades productivas requeridas y la participación de las universidades; porque no hay transformación posible, sin la universidad. Desde la Máquina de Vapor, origen de la Revolución Industrial, hasta el Silicon Valley, génesis de la Revolución Informacional, siempre hubo una universidad como referente.

Editoral-II

Muchos autores [1] plantean el desarrollo de los territorios como una construcción endógena, no como algo adquirido. Y la mayoría de los expertos coincide en que ese crecimiento económico, con un cambio estructural en la calidad de vida de las personas, se logra a través del desarrollo de tres dimensiones fundamentales: una dimensión económica, con las empresas competitivas y locales; otra dimensión político-institucional, con los gobiernos locales y provinciales favoreciendo las políticas de desarrollo con medidas concretas; y, finalmente una tercera dimensión socio-cultural, que implique la institucionalidad y valores éticos y morales que consideren los Derechos Humanos, la igualdad de género y el respeto ambiental. Desde nuestra mirada, entendemos que se debería agregar una cuarta dimensión tecno-educativa-laboral que impacte en el territorio y cruce al igual que las otras tres dimensiones, a la universidad en general.

Ante lo expuesto, los mecanismos tradicionales conocidos podrían no ser suficientes para recuperar una economía en crisis que quiere despegar, en la que el sistema universitario debe ser un aportante creativo e innovador trabajando en equipo y con un rol transversal entre las distintas dimensiones. Nos damos cuenta que ni la política, ni la industria, ni la economía, ni el mercado laboral demandan hoy los conocimientos departamentalizados de la universidad tradicional. En este contexto, las universidades deben formar nuevos profesionales con competencias basadas en la transversalidad de disciplinas y la horizontalidad de los conocimientos, cuya obsolescencia en su aplicación es notoria.
Es decir, hay que actuar rápida y decididamente en los contenidos curriculares. Vale decir entonces, que los nuevos planes de estudio de la totalidad de las carreras de la UPE, aprobados por la autoridad de aplicación, van en el sentido de entender el trabajo futuro y representan el principal gran orgullo de la calidad académica de nuestra universidad.

El escenario futuro se percibe con carreras que tendrán más carga básica para preparar a sus graduados en la adaptabilidad a los cambios, mientras que las carreras cortas o de pregrado tendrán una mayor carga tecnológica y formación práctica. Ante esta situación, los docentes nos encontramos obligados a cambiar el encasillamiento de materias o asignaturas por el concepto de áreas de conocimiento. También debemos repensar las acciones extracurriculares re-jerarquizándolas, dándoles entidad curricular y al mismo tiempo preocuparnos en que los niveles de posgrados e investigaciones atiendan en mayor medida a la prospectiva y menos a los antecedentes  evitando la burocracia de carreras profesionalizadas que se sostienen exclusivamente por acumulación de papers.

Las universidades públicas provinciales, por proximidad territorial [2] se encuentran con esta exigencia. Forman parte del sistema nacional, integran el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), tienen sus Estatutos y sus planes de estudio y sus titulaciones, todas con validez nacional;   su calidad está sujeta a las evaluaciones y acreditaciones de la CONEAU y gozan de Autonomía plena con cogobierno y democratización de sus claustros. Solamente se diferencian de las universidades nacionales por responder al presupuesto de cada provincia y, por tal, tener ciertas restricciones en su autarquía debido al cumplimiento de normas y contralores jurisdiccionales [3].

En suma, el conjunto de las universidades (las provinciales y las nacionales también) debería cumplir con aquellas premisas territoriales explicitadas con anterioridad, donde cada graduado pueda trabajar y ejercer su profesión aplicando el criterio cuatridimensional descripto. Además, en el caso específico de las universidades provinciales, este ejercicio debe complementase con el aumento de la relación Egresado/Trabajo/Territorio y transformarse así en un indicador de la gestión institucional. Y decimos “obligación” porque las universidades provinciales se crearon para resolver problemas concretos de empleabilidad focalizando en lo temático y lo territorial[4].

La provincia de Buenos Aires cuenta con dos de las ocho Universidades Provinciales que tiene la Argentina (UPE y UPSO), que sumadas a las de carácter nacional con sede en la región, pueden responder sobradamente como infraestructura de recursos humanos a las necesidades de desarrollo del territorio bonaerense.

Editoral-I

La Universidad Provincial de Ezeiza -UPE- creada en el año 2009 por Ley Nº 14.006 cuenta con 15 carreras entre Tecnicaturas y Licenciaturas, en su sede del Barrio Uno en Ezeiza.
Y efectivamente, desde su creación, configura titulaciones propias y adecuadas para una realidad productiva y de gestión local, que tiene visibilidad por ser uno de los dos Centros Logísticos más importantes de la Provincia de Buenos Aires, ser sede del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini y contar con un polo industrial de excelencia por la cantidad, calidad y tipo de empresas que lo integran, junto a otros desarrollos como el hotelero y turístico que también se presentan como muy importantes. La relación de su oferta universitaria con el territorio, queda claramente ejemplificada en cada una de las carreras que se ofrece.

Para nosotros Territorialidad significa hacer coincidir las temáticas de las carreras ofrecidas con las necesidades locales a nivel de capital humano, pero también es interactuar con los actores territoriales y las necesidades sociales. 

Así se explican varias actividades que bien podrían citarse como política de integración territorial, para mencionar ejemplos vigentes y en actual proceso de ejecución:

  • Carrera Lic. en Logística de la UPE en ciudad de Cañuelas, Rivadavia y Tres Arroyos.
  • Carrera de Lic. En Turismo en ciudad de San Nicolás.
  • Carrera de Lic. en Administración de Servicios de Navegación Aérea en sede EANA.
  • Sede en UPSA – CABA (personal Superior Aeroportuario) del  Observatorio de Transporte Aéreo y Turismo.
  • Programa de Escuela de Educación Profesional UPE para la región financiada por la SPU.
  • Programa PROCER para consultoría de empresas de EZEIZA aconsejadas por la Municipalidad y financiado por el Ministerio de Infraestructura de la Nación.
  • Relevamiento CyT de Empresas Cooperativas apoyado por el Ministerio de Agricultura de la provincia de Buenos Aires.
  • Tecnicatura Superior en Comunicación Multimedial del Instituto Tecnológico Beltrán, UOM y DGCyE PBA con sede en UPE.
  • Proyecto de Observatorio de Empleo para la Patagonia aprobado y financiado por el Consejo Económico y Social con un proyecto distinguido en el rubro “proyectos innovadores para la educación y el Trabajo”.
  • Proyecto de Puesta en Valor Turístico y Ambiental del Corredor de la Ruta 6.
  • Integración de Redes Universitarias tales como: Consejo Interuniversitario Nacional CIN (la UPE en el Comité Ejecutivo), Red de Universidades Provinciales RUP (la UPE en la presidencia temporaria), la Red de Radios Universitarias de la Argentina y la Comisión de Comunicación y Medios del CIN (la UPE como autoridad); e integrando otras tales como RUNBO, SICYT, RUT, etc.
  • Proyectos aprobados por la SPU para el 2022 sobre Extensión Universitaria, Investigación, Internacionalización y Articulación con la escuela media, todas financiados por el Ministerio de Educación de la Nación.
  • Convenio Programa Integral UPAMI espacio Universitario para los adultos mayores  de la zona.
  • Abanico de OFERTA NO ARANCELADA de 4/5 posgrados por cuatrimestre, 6 Grupos de Investigación y más de 10 ofertas deportivas y culturales; todas actividades gratuitas. 

En el futuro vamos a decir que una Universidad cumple su función, no solo cuando tenga más presupuesto (para mejorar la enseñanza y aumentar la matricula), mejore la relación docente/alumno, baje la deserción y el desgranamiento, gane en superficie, inaugure laboratorios, o consiga nuevas patentes o prototipos aplicables.

Lo será cuando estos indicadores se completen con una gestión que pueda demostrar que tiene pertinencia en su relacionamiento con el territorio y pueda presentar un abordaje de sus carreras con el modelo de desarrollo local y regional; cuando pueda demostrar que la presencialidad plena y moderna reúne lo mejor cuali y cuantitativamente de actividades presenciales con los porcentajes adecuados de la virtualidad y, aún más,  cuando pueda lograr que sus egresados consigan empleo en sus ciudades de origen, aunque trabajen en otros países, y dejen conocimientos en  su localidad, también cuando puedan crear emprendimientos exitosos, y hasta yacimientos de empleos para compañeros de estudio; y, por sobre todas las cosas, cuando sean capaces de reinventarse o de adaptarse a los cambios cada vez más frecuentes y más inesperados.
La única solución conocida a lo inesperado, es tener más conocimientos, y se conseguirán como construcción colectiva.

– Mg. Ing. Daniel Galli – Rector Universidad Provincial de Ezeiza –

[1] S. Boisier, A. Vazques Barquero, F Alburquerque, Jordi Borja, Manuel Castells, Garofoli, F. Quetglas, O. Madoeri, M. Cavarossi, entre otros.
[2] Como las Universidades Estaduales en Brasil por citar un ejemplo latinoamericano similar.
[3]  En el caso de la Provincia de Buenos Aires pueden mencionarse: Contaduría General, Tribunal de Cuentas, Asesoría de Gobierno, Fiscalía, etc.
[4] Es decir que las universidades provinciales debemos desarrollar una ofertaacadémica nueva e innovadora abandonando las carreras clásicas que ya están
ofertadas por otras Instituciones de Educación Superior a nivel nacional.

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